Listas : Mis diez películas favoritas de 2014

diciembre 29, 2014

UNDER THE SKIN2

Un año más, me aventuro en la tarea de elaborar una de esas dichosas listas de lo mejor del año, como si no hubiese ya suficientes rankings en vuestros muros, cada vez más específicos, minuciosos y entrañables: “las diez mejores películas no estrenadas en nuestro país”, “los diez mejores libros checoslovacos no traducidos”, “los diez mejores grupos indies que jamás tocarán aquí, ni tienen ganas de hacerlo”… En fin, yo sigo fiel a mi listado de las diez mejores películas del año, las diez mejores desde mi punto de vista, único, personal e intransferible (y probablemente, equivocado). Como ya he repetido por aquí en alguna que otra ocasión, hacer esta lista es ya una tradición para un servidor. Todas las Navidades, entre polvorón y polvorón, me obligo a sentarme a escribirla. También me sirve para hacer un análisis de mis gustos cinematográficos, de lo que he visto ese año, donde lo he visto, cómo lo he visto y qué me ha influenciado más. De vez en cuando me gusta echar la vista atrás y ver que no he vuelto a ver muchas de las pelis que he puesto en los rankings y sin embargo, adoro y venero muchas otras que he dejado fuera injustamente. Cada año intento ser más valiente y objetivo, pero es muy difícil no dejarse llevar por la falta de perspectiva. Los clásicos del mañana difícilmente serán los de hoy, como alguien dijo una vez. Otra de las cosas que me gusta hacer cuando me siento a escribir este ranking, es hacer un balance de lo acontecido a nivel personal durante el año (sin contar muchos rollos, que no es plan). Como ya hice algo similar en el post que escribí hace unas semanas sobre las 100 selecciones de No mires ahí (y que podéis volver a leer aquí), este año me ceñiré a decir que me gustaría que el 2015 fuese un poco mejor que el 2014, que ha hacia el final ha sido algo puñetero en algunos aspectos (he dicho puñetero, no catastrófico, así que no se me asusten). ¿Propósitos para el 2015? Terminar el guión de largometraje que ando co-escribiendo desde hace año y medio (en muy buena compañía), afrontar otro en el que tengo depositadas muchas esperanzas, y rodar, si los astros se alinean, Ella y la oscuridad, el proyecto de corto que he escrito junto a Rubin Stein. Y como siempre deseo desde aquí, ojalá todos los proyectos de mis amigos (algunos de ellos a puntito de caramelo) tengan el éxito que se merecen y su esfuerzo se vea recompensado. También me gustaría volver a conducir, leer más, mejorar mi inglés, cenar menos, hacer deporte, dejarme barba otra vez, comprar más vinilos, ir a Nueva York, ahorrar (algo incompatible con el propósito anterior), hacerme un retrato molón, desengancharme de Internet… Pero bueno, esa es otra historia. ¡Feliz año 2015 a todos!

NEBRASKA

10. Nebraska, de Alexander Payne. Para empezar, un motivo de peso: tiene la mejor banda sonora del año. La música de Mark Orton (con la ayuda de Tin Hat) sirve de complemento a Payne para describir los lugares de una América más rural y oculta, con la ayuda de un glorioso blanco y negro y las interpretaciones grandiosas de un casting de rostros desconocidos (y conocidos, Bruce Dern realiza aquí un papel extraordinario). Nebraska, al igual que lo era Una historia verdadera de David Lynch, es la película perfecta para ilustrar el viaje del héroe… de la tercera edad. Una película con la que es imposible no sentirnos identificados, tierna, divertida y también mordaz. Bella en la puesta en escena y terriblemente bien escrita. Este es el Payne que nos gusta (que me gusta al menos a mi). Vista en Renoir Princesa.

10000km

9. 10.000 Km, de Carlos Marquet-Marcet. Una de las mejores películas españolas del año y estandarte de un nuevo cine indie nacional, que no entiende de fronteras y sí sabe, y mucho, de largas distancias. Producida a medio camino entre Barcelona y Los Ángeles, el debut de Marquet-Marcet es un cine espejo de nuestro tiempo, el equivalente más cercano a un episodio de Black Mirror, en el contexto del aquí y el ahora. La ciencia ficción es ya una realidad que permite las relaciones a distancia, pero es una realidad insuficiente para la supervivencia de una pareja (fantásticamente interpretada y dirigida) a la que no le basta con sentir amor. Una película dura y muy viva que esperamos tenga el reconocimiento que se merece en la próxima edición de los Premios Goya (fuera de España, eso sí, se está hinchando a cosechar premios y buenas críticas). Vista en Renoir Retiro.

Jiro and paper airplane_out

8. El viento se levanta (Kaze tachinu), de Hayao Miyazaki. No sé si es porque no soy un gran conocedor del universo Miyazaki (habré visto tan sólo dos o tres obras de su filmografía), pero ésta, al parecer su película más realista, me ha parecido fascinante. Estamos ante una película muy valiente, en la que el personaje protagonista toma decisiones complejas y sacrifica su relación y su estabilidad emocional por un sentido de la responsabilidad extremo hacia su profesión y las circunstancias sociales de la época. Fuertemente criticado, Miyazaki se muestra objetivo con su personaje y dibuja una historia de amor desgarradora y triste, con varios momentos inolvidables y de una sensibilidad extrema que demuestran que la animación japonesa sigue en plena forma. Vista en Cines Verdi.

INSIDE LLEWYN DAVIS

7. Inside Llewyn Davis, de Joel y Ethan Coen. El primer adjetivo que me viene a la cabeza a la hora de hablar de la última maravilla de los Hermanos Coen (muy en boca de todos estos últimos meses por Fargo, serie que aun no he podido ver) es “extrañeza”. Esta es una película muy extraña, con una estructura algo marciana y poco habitual. La macro-secuencia de la road movie que domina el segundo acto cambia de forma radical el tono de la película y nos destapa las miserias que padece el personaje de Llewyn Davis, conduciéndonos a un bucle pesadillesco (el gato en la oscura carretera y el propio Llewyn Davis apaleado en el callejón). Cine, música (y qué música, la banda sonora tiene temazos como el Fare Thee Well de Oscar Isaac) y perdedores, una combinación perfecta en mano de unos Coen que cada vez dirigen y escriben mejor. Vista en Renoir Retiro.

ONLY LOVERS LEFT ALIVE

6. Sólo los amantes sobreviven (Only lovers left alive), de Jim Jarmusch. Si hace unos años nos dicen que Jarmusch se iba a aventurar con una de chupasangres, nos hubiese costado creerlo. Al igual que otros directores como Tony Scott o Abel Ferrara, Jarmusch afronta la temática vampírica desde un puto de vista profundamente personal y contemporáneo, trasladando el universo de los bebedores de sangre a su inconfundible terreno. Jarmush construye una historia de amor inmortal, por encima del tiempo, en la que la música y la literatura son el verdadero alimento para sobrellevar el tedio del paso de los años, durante los cuales los personajes luchan por no convertirse en zombies (así llama Tom Hiddleston a los humanos) y no dejarse arrastrar por la decadencia de los tiempos modernos (muy bien representados por esas fascinantes calles abandonas de Detroit). Vista en Filmin en el salón de mi casa.

MAGICAL GIRL

5. Magical girl, de Carlos Vermut. El hype del año tiene nombre: Carlos Vermut. Si ya sorprendió a propios y extraños hace unos años con Diamond Flash (película que tuve la suerte de ver en su estreno reducido en los cines Golem de Madrid), Vermut ha alcanzado con su segunda película la consagración definitiva como enfant terrible del cine español. Gran triunfadora del Festival de Cine de San Sebastián y película favorita de muchos cinéfilos con ganas de ver algo distinto, Magical Girl es una obra muy poderosa, con un poder visual arrebatador y un personaje, el interpretado por Bárbara Lennie, que parece destinado a pasar a la historia del cine de culto, del mismo modo que lo hizo el interpretado por Will More en Arrebato, de Iván Zulueta. Perturbadora, absurda, oscura, cañí, cómica y muy valiente, Magical Girl es una película única que no deja indiferente y que permite perderse en su laberíntico juego de significados, donde la forma y el misterio cobran más importancia que la trama, que está dibujada en un par de brochazos. Vermut juega con el espectador y le obliga a buscar las piezas que faltan en un puzzle fascinante que admite múltiples lecturas. Vista en Renoir Retiro.

ENEMY

4. Enemy, de Denis Villeneuve. Y hablando de puzzles, el formado por Denis Villeneuve en Enemy es uno de esos de 3.000 piezas que intentabas hacer cuando eras pequeño, sabiendo que tu madre había aspirado sin piedad alguna que otra pieza. Una de esas películas tras cuyo visionado cuesta muchísimo no ir directamente a Google para intentar buscar significados y explicaciones. Mi chica y yo nos volvimos locos después de verla y recuerdo llegar a muchas conclusiones interesantes antes de tirar de teorías descerebradas. También recuerdo que fue clave una conversación que tuve con mi amigo Polo Menárguez, tras la cual tuve bastante clara mi visión de la película. Y es que Enemy no es una película fácil, pero tampoco un disparate sin fundamento: tras la potente puesta en escena, dirección de fotografía y la mastodóntica interpretación de un Jake Gyllenhall (¡muero de ganas de ver Nightcrawler!) cada vez más en forma, se esconde una potente reflexión sobre las relaciones de pareja, sobre lo que no somos y queremos ser, sobre la dominación, el miedo al compromiso y los deseos reprimidos. Sí, también hay arañas y voces en off que le ponen a uno el cerebro del revés, pero si la piensas mucho, todo acaba cobrando sentido… Más o menos. Fascinante, al fin y al cabo.

The Wolf of Wall Street

3. El lobo de Wall Street (The wolf of Wall Street), de Martin Scorsese. Esta película es Scorsese en estado puro, ¿hace falta esgrimir algún argumento más? Lo cierto es que hay muchos más: un auténtico carrusel de ingenio salvaje, energía y adrenalina, con un antihéroe, Jordan Berlfort, que representa todos los vicios y virtudes del siglo que nos ha tocado vivir. El genio de Queens vuelve a rodar con la fuerza que tenía en los 70, apoyado en el texto de Terence Winter, con una de las mejores adaptaciones literarias de los últimos años. Lo mejor de todo es que hay lugar para la carcajada y para la reflexión, con secuencias memorables y realmente míticas (la secuencia de los ludes, la visita del agente del FBI al barco de Jordan, las fiestas, la secuencia con la mujer de Jordan en el dormitorio de los niños, o aquella en la que el protagonista muestra cómo se vende un lápiz…). Leonardo DiCaprio, vamos a decirlo de una vez, realiza aquí la mejor interpretación de su carrera, secundado por un Jonah Hill con un papel a medida y merecedor de todos los premios habidos y por haber. Atención a la secuencia final en el metro y al epílogo, capaz de borrarle la sonrisa a cualquiera de nosotros de un plumazo. Vista en Cines Verdi.

BOYHOOD2

2. Boyhood, de Richard Linklater. En contadas ocasiones salimos del cine sabiendo que dentro de muchos años recordaremos cuando y con quien fuimos a ver una película, qué sentimos con exactitud al salir de la sala, qué cenamos esa noche o cuántas cañas tomamos. Tras ver Boyhood, rápidamente tomé conciencia de estar ante uno de esos momentos en los que acabas de grabar una muesca en tu memoria, al igual que el personaje de Mason, reflexivo y algo colocado frente a un acantilado al final de la película: ese instante en el que ir al cine, un acto aparentemente banal, se ha convertido en un capítulo fundamental en tu vida. Boyhood, más allá de la anecdótica peripecia que supuso su rodaje, es un monumento a la memoria, a los recuerdos aleatorios y caprichosos que determinan nuestra existencia. Linklater, al igual que hizo en su estupenda trilogía del amor, es capaz de fabricar con una naturalidad apabullante la idea de momento capturado, como un instante mágico envuelto en ámbar, algo que Terrence Malick intentó sin éxito en la desmesurada El árbol de la vida. Boyhood es una película muy ambiciosa, envuelta en un marco de honestidad, que huye de los momentos pomposos y recargados en la puesta en escena, siendo consciente de que lo efímero y superficial, junto a aquellos momentos más obviamente importantes, pueden definir nuestras vidas para siempre. Obra maestra. Vista en Renoir Retiro (con posterior cañeo y cena en el Restaurante Sienna de la Calle Ibiza). 

UNDER THE SKIN

1. Under the skin, de Jonathan Glazer. La película que más me ha gustado de 2014 no se ha estrenado en España, ni siquiera en VOD, lo que me entristece mucho. Pese a su pase en el Festival de Cine de Sitges y a las fantásticas críticas recibidas, la última película del inclasificable maestro Jonathan Glazer (es momento de revisar, si no las has visto, Birth y Sexy Beast) sigue inédita en nuestro país. Ni siquiera la filtración de las secuencias en las que Scarlett Johansson aparece desnuda han sido suficiente reclamo para que encuentre su hueco en las salas españolas. En fin, imagino que el principal motivo por el que ningún distribuidor se ha atrevido a comprarla es porque Under the skin es una película extraterrestre (marciana es decir poco) que parece haber sido dirigida por un extraterrestre. La película es un ejercicio formal sin precedentes, que posee un sentido del riesgo llevado al extremo. A Glazer no le hace falta provocar para rodar una película compleja y a la vez tremendamente sencilla. El planteamiento, que en poco se diferencia al de una película como Species, le sirve a Glazer para hacer una radiografía de las maldades humanas, dejando un pequeño hueco para la bondad y otro para la reflexión sobre el papel de la mujer como objeto de deseo. La música de Mica Levi, una de las mejores scores del año, martillea nuestro cerebro y subraya la catarsis final, una de las más bellas y oscuras a las que he asistido en mucho tiempo. Las secuencias en la sala oscura son hipnóticas, de un onirismo arrebatador. Y la interpretación de Johansson es brillante, la mejor de su carrera y un punto a favor para la actriz a la hora de aventurarse en proyectos arriesgados y alejados del mainstream imperante. Magistral y fascinante, Under the skin es una auténtica joya, un verdadero milagro. Vista en Blu Ray de importación en el salón de mi casa. 

SIMON KILLER 2

Mención especial: Simon Killer, de Antonio Campos. La película, estrenada el año pasado en Estados Unidos, tampoco ha sido proyectada en salas en España. Su paso por algún que otro festival español hizo el suficiente ruido para que intentara buscarla, además del hecho de estar producida por BorderLine Films, responsables de mi adorada Martha Marcy May Marlene. La película es un thriller ambientado en París, que narra la historia de un estudiante de oftalmología que como reconocimiento por haber finalizado sus estudios, es recompensado por sus padres con un viaje por Europa antes de comenzar su carrera profesional. Con el recuerdo latente de la ruptura con su novia muy presente, el personaje interpretado por Brady Corbet (que también firma el argumento de la película) se enamora de una prostituta, hecho que le conducirá a un abismo de engaños y malas decisiones. La película, de un realismo crudo sorprendente, está rodada con gran sencillez, dando gran importancia al texto y a las interpretaciones, pero con un gran sentido del encuadre y la puesta en escena, con la predominancia del plano-secuencia. Otra joya oculta y muy desconocida que bien merece una edición en Blu Ray o DVD en España. Vista en salón de mi casa descargada de Internet (mal que me pese).

THE END OF TOMORROW

Otras películas destacadas de 2014: Me ha gustado especialmente, pese a su terrible epílogo, Al filo del mañana (Edge of tomorrow), de Doug Liman; también me han encantado las siguientes… Loreak, de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga; Todos tus secretos, de Manuel BartualJoven y bonita (Jeune & jolie), de François Ozon; Las vidas de Grace (Short term 12), de Destin Daniel Cretton; Locke, de Steven Knight; La isla mínima, de Alberto Rodríguez; Relatos salvajes, de Damián Szifrón; Coherence, de James Ward Byrkit; Orígenes (I origins), de Mike Cahill; Interstellar, de Christopher Nolan; Magia a la luz de la luna (Magic in the moonlight), de Woody Allen; Musarañas, de Juanfer Andrés y Esteban Roel; The Raid 2: Berandal, de Gareth EvansEl gran Hotel Budapest (The Grand Budapest hotel), de Wes Anderson.

Anuncios

Listas : Mis diez películas favoritas de 2013

diciembre 31, 2013

LA VIDA DE ADELE

Vuelvo a elaborar otro año más la lista de mis películas favoritas. Retomo una vez más esta absurda tradición que con el paso de los años parece seguir de moda y que a mí me hace inmensamente feliz. Me divierte echar la vista atrás y escoger lo mejor que he visto en el cine durante todo este año. En cierto modo, cada una de estas películas me remiten a un momento concreto, por lo que esta selección me ayuda también a rememorar acontecimientos y a hacer balance anual. Llevo unos días repasando listas de otros años y he descubierto varias constantes en todas ellas: la primera es que me siguen gustando la mayoría de las películas que he elegido, y eso que echo de menos grandes películas que no vi en el año de su estreno. También he descubierto que, por norma general, suelo obviar las películas estrenadas a principio de año, aunque algunas de ellas me entusiasmaran mucho en su momento. Imagino que por eso mismo hay bastantes ausencias de películas producidas en el año anterior al de la elaboración de la lista, películas que aquí suelen llegar en enero o febrero. En definitiva… el 2013 ha sido un año muy interesante, de mucho trabajo. Por fin terminamos No mires ahí, un cortometraje que me está dando grandes alegrías y del que he aprendido muchísimo. Cuando he elaborado esta lista años atrás me he atrevido a dar pistas sobre los proyectos en los que iba a volcar mi esfuerzo en el año venidero, pero esta vez voy a ser reservado, por aquello de “por la boca muere el pez”. Mi objetivo para este 2014 es disfrutar de la distribución del corto, rematar el proyecto de largo en el que ando ahora mismo, escribir y seguir buscando. Tengo la sensación de que el 2014 va a ser un gran año para buenos amigos que tienen proyectos en marcha o inminentes, me apetece mucho disfrutar de eso también. Debido a las circunstancias en las que nos encontramos, he llegado a un punto de empatía con mis compañeros de generación en el que sus alegrías, son las mías. En lo personal, acabo de cumplir treinta años… ¡se acabo aquello de “joven promesa”! En realidad todo me va bastante bien, no me puedo quejar, la verdad. Soy afortunado. ¡Feliz año para todos vosotros! Salud y buen cine.

THE MASTER

10. The master, de Paul Thomas Anderson. Anderson ya ha demostrado con crees que es uno de los mejores directores de su generación. Siempre ha tenido a la crítica en el bolsillo y lejos de relajarse, parece arriesgar cada vez más a la hora de enfrentarse a nuevos trabajos. The master lo tiene todo: un casting impresionante y unas interpretaciones que dejan sin aliento (ese cara a cara entre Hoffman y Phoenix en el barco); una puesta en escena apabullante que abandona por una vez las cabriolas visuales que dominan el cine de su director y que tanto nos gustan; un arriesgado uso del 65mm en formato 1.85:1; un sentido de la composición y del encuadre casi kubrickiano; y por último, lo más importante, una abrumadora historia que nos narra la simbiosis de un personaje con un universo extraño y en el que se empeña en pertenecer pese a serle terriblemente ajeno.

BEFORE MIDNIGHT

9. Before midnight (Antes del anochecer), de Richard Linklater. Nueve años después de la anterior entrega de las aventuras amorosas de Jessie y Celine, por fin conocemos la conclusión de una historia que ha marcado a diversas generaciones de espectadores. Esta tercera parte, más madura, menos pasional y carente de sorpresas, nos muestra a una pareja en crisis y necesitada de anhelos pasados. Los diálogos desprenden verdad pura (la secuencia de la habitación es un prodigio de guión y dirección de actores) y Linklater consigue algo realmente difícil: que no queramos que acabe nunca la película. Ni la película… ni la saga, ¡queremos una cuarta parte!

THE WORLDS END

8. The World’s End (Bienvenidos al fin del mundo), de Edgar Wright. La nueva entrega de la llamada trilogía “Cornetto” es, para el que esto escribe, la mejor de las tres partes. De hecho, la última película de Edgar Wright funciona como una síntesis perfecta de los filmes anteriores del director, incluido Scott Pilgrim vs The World (el sentido de la espectacularidad de su penúltima obra se ve reflejado en las coreografías y las secuencias de acción). Aquí encontraremos una primera hora magnífica, grandes dosis de humor británico, nostalgia de los años noventa, giros a la ciencia ficción marca de la casa y muchas, muchas pintas de cerveza. No se puede pedir más.

Tom Hanks

7. Captain Phillips (Capitán Phillips), de Paul Greengrass. El director escocés alcanza el zenit de toda una serie de constantes que lleva aplicando durante años a su cine: el montaje desquiciado, la estructura atípica, la perfección de la puesta en escena a través de la cámara al hombro, la iluminación realista, la claustrofobia del espacio reducido, el héroe normal y corriente que se ve inmerso en una situación límite… La película navega a medio camino entre el thriller, la cinta de acción y la de aventuras; y Tom Hanks vuelve a estar, mal que le pese a muchos, enorme (como siempre).

DESPUÉS DE LUCÍA

6. Después de Lucía, de Michel Franco. Película pequeña  e inédita en nuestro país que se alzó con el premio a la mejor película en la pasada edición del Atlántida Film Fest, Después de Lucía es el viaje a los infiernos de una adolescente que tras un trance familiar bastante traumático, se muda a otra ciudad junto a su padre y se matricula en el instituto con el objetivo de pasar página y comenzar una nueva vida. Tuve la suerte de enfrentarme a la película sin tener idea alguna de su sinopsis, por lo que no desvelaré el argumento más allá de la premisa. Eso sí, aviso a navegantes: la dureza de sus imágenes no es apta para todo el mundo.

THE HUNT

5. Jagten (La caza), de Thomas Vinterberg. Al igual que en Perros de paja o La jauría humana, La caza pertenece a ese tipo de películas en las que una pequeña comunidad se cree en el derecho de ajusticiar a un individuo, pese a que la culpabilidad del mismo con respecto a un grave delito esté en entredicho. La sombra de la duda es suficiente para llevar a cabo la tesis terrorífica que plantea la película: nuestra estabilidad social pende de un hilo y en cualquier momento, en cuestión de segundos, todo se puede ir a la mierda. El premio a la mejor interpretación masculina del año para mi se lo lleva Mads Mikkelsen. Está enorme. SPOILERS Imagino que será casual, pero la película tiene el mismo final que otra de mis cintas favoritas del año pasado, Martha Marcy May Marlene.

MUD

4. Mud, de Jeff Nichols. Heredera del poderío visual de la magistral, y ya de culto, Take Shelter, en su tercera película Nichols se consolida como retratista de la América sureña: el imaginario de las novelas de Mark Twain y el Dickens de Grandes esperanzas pululan en la atmósfera de la película, contaminada por la melancolía y la negritud de unos personajes adultos que contrastan con la pureza de los adolescentes protagonistas. Me fascina la secuencia en la que aparece por primera vez el personaje misterioso que encarna Matthew McConaughey (¡ese acento merece una nominación al Oscar!).

GRAVITY

3. Gravity, de Alfonso Cuarón. Hay películas que marcan un antes y un después y Gravity, a falta de la perspectiva necesaria, parece apuntar a convertirse en una de ellas. La capacidad de Cuarón para usar en esta aventura espacial los más increíbles adelantos técnicos y visuales, hace de la proyección en 3D un viaje único para el espectador, que con esta experiencia logra estar más cerca de las estrellas de lo que nunca había imaginado. El plano secuencia inicial es hipnótico, la integración de los efectos deja sin aliento y pese a que a medida que avanza la trama esta se vuelve más convencional, el poso del riesgo permanece y Cuarón crea uno de los más grandes blockbuster de autor que hemos visto en mucho tiempo. Atención a las metáforas visuales que inundan la película, algunas de ellas de grandísima belleza (mi plano favorito es el momento en el que el personaje de Sandra Bullock entra en la nave Soyuz y se desprende del traje).

THE CONJURING

2. The conjuring (Expediente Warren), de James Wan. Tuve la suerte de ver The conjuring en primicia mundial durante la clausura de la primera edición del festival Nocturna y, tras la proyección, todos los allí presentes nos sentimos privilegiados por haber asistido al estreno de una de las mejores películas de terror de los últimos años. Hacía tiempo que los fans del género no nos poníamos de acuerdo a la hora de elegir nuestra favorita y es que la cinta de James Wan cae en gracia por ser un compendio de lo mejor de cada subgénero (posesiones, casas encantadas, exorcismos, terror clásico, etc.), y consigue, milagrosamente, que semejante popurrí resulte coherente y, sobre todo, realmente terrorífico. Wan dirige la función de forma apabullante, dotando a la película de un sentido visual y del espectáculo que genera en el espectador la sensación de ir montado en el tren de la bruja. La película es un diez y, seguro, será considerada una obra maestra dentro de unos años.

LA VIDA DE ADELE 2

1. La vie d’Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche. Mi favorita del año. Recuerdo haber entrado en la sala con algunas reticencias, pero la película me atrapó desde el momento en el que la adolescente de ojos gigantescos y llanto fácil comienza a comer espaguetis con la boca abierta. Tras la proyección, Adèle estuvo dando vueltas en mi cabeza durante mas de una semana y es que es imposible olvidarse del personaje que interpreta Adèle Exarchopoulos: la suya es la interpretación más real que he visto en muchísimo tiempo. Es difícil no enamorarse de ella y sentirse identificado por un personaje tan pasional que descubre en este fragmento de su vida, el amor y el desamor en sus diferentes etapas. En realidad, se trata de una historia que ya hemos visto muchas veces, pero la dirección de Kechiche hace que las secuencias entre las dos chicas (espectacular también Léa Seydoux) sean tan verdaderas, que nos sentimos espías de su intimidad, no sólo durante las largas secuencias de sexo, sino también durante la mayoría de sus conversaciones. La película es tremendamente visual, la palabra está reservada para las confesiones arrebatadas, es la imagen la que nos cuenta que sentimientos dominan a los personajes. Sobre la polémica de las secuencias de sexo… ¿era necesario que fueran tan explícitas? Desde mi punto de vista, sí. Sería un sinsentido que nos nos mostrasen de forma cruda y sin censura el momento más íntimo de una pareja cuando hemos visto a los personajes desnudarse emocionalmente. El uso del color azul, de la puesta en escena y la fotografía (sutil, con dominancia de ópticas zoom siempre sometidas a la dirección de actores y a no interrumpir la magia del momento), la luz, el vestuario de los personajes… todo funciona en perfecta armonía. Vayan al cine a verla si están a tiempo… ¡y feliz 2014!

DOS AMIGOS

MENCIONES ESPECIALES: Dos amigos, de Polo Menárguez (por la construcción de una poderosa radiografía de la amistad y las interpretaciones de dos actores en estado de gracia, Jorge Monje y Font García); Prisoners (Prisioneros), de Denis Villeneuve (porque pese a que la sombra de Memories of murder es alargada, se trata de un thriller casi perfecto, potentísimo, con grandes interpretaciones y un Roger Deakins que demuestra seguir siendo Dios); Perfect sense, de David Mackenzie (por la fuerza de su historia de amor surgida en pleno apogeo apocalíptico); Nymphomaniac Volumen 1, de Lars Von Trier (porque es tan desconcertante que muero de ganas de ver la segunda parte y porque nos descubre a Stacy Martin); Django unchained (Django desencadenado), de Quentin Tarantino (por llevar a Tarantino de una vez por todas al western, el género del que nacen la mayoría de sus historias); Beasts of the southern wild (Besitas del sur salvaje), de Benh Zeitlin (por componer un relato de escapismo fantástico mediante un imaginario visual inédito y poco común); Evil Dead (Posesión infernal), de Fede Álvarez (por reconstruir un clásico con respeto al original, a través de un planteamiento contemporáneo potentísimo y por la partitura de Roque Baños, una de las mejores del año); Io e te (Tú y yo), de Bernardo Bertolucci (por la demostración de que Bertolucci, pese a tener setenta años, se reafirma como uno de los mayores especialistas en mostrarnos la complejidad de la adolescencia); About time (Una cuestión de tiempo), de Richard Curtis (por ser la comedia romántica del año y por tener una primera hora fantástica, sorprendente y mágica); Magic Magic, de Sebastián Silva (por la brutal interpretación de Juno Temple, merecedora de ese premio a la mejor actriz en Sitges); Los ilusos, de Jonás Trueba (por recuperar el espíritu independiente y generacional que ya apuntaban los anteriores trabajos del director); The Returned (Retornados); de Manuel Carballo (por reinventar con originalidad, brillantez y riesgo la figura del zombie en tiempos de desgaste para el subgénero); Grand Piano, de Eugenio Mira (por sus excesos visuales, en la línea del mejor Brian de Palma y por demostrar que aquí se puede hacer cine de género, comercial y de calidad);  Ilusión, de Daniel Castro (por ser una magnífica y divertidísima parodia de la aventura que supone dedicarse a hacer cine en España); La migliore offerta (La mejor oferta), de Giuseppe Tornatore (por recuperar al Tornatore más grandilocuente y ambicioso y por la orquestación de un final magnífico y sorprendente); The way way back (El camino de vuelta), de Nat Faxon y Jim Rash (por contarnos la conmovedora historia  de un adolescente looser  en el verano de su vida y porque con ese argumento ya me tienen ganado); La grande bellezza (La gran belleza), de Paolo Sorrentino (por la indudable belleza de sus imágenes y la construcción de un retrato arquitectónico y cultural de una Roma melancólica, pese a cierto regustillo pedante).