Listas : Mis diez películas favoritas de 2013

diciembre 31, 2013

LA VIDA DE ADELE

Vuelvo a elaborar otro año más la lista de mis películas favoritas. Retomo una vez más esta absurda tradición que con el paso de los años parece seguir de moda y que a mí me hace inmensamente feliz. Me divierte echar la vista atrás y escoger lo mejor que he visto en el cine durante todo este año. En cierto modo, cada una de estas películas me remiten a un momento concreto, por lo que esta selección me ayuda también a rememorar acontecimientos y a hacer balance anual. Llevo unos días repasando listas de otros años y he descubierto varias constantes en todas ellas: la primera es que me siguen gustando la mayoría de las películas que he elegido, y eso que echo de menos grandes películas que no vi en el año de su estreno. También he descubierto que, por norma general, suelo obviar las películas estrenadas a principio de año, aunque algunas de ellas me entusiasmaran mucho en su momento. Imagino que por eso mismo hay bastantes ausencias de películas producidas en el año anterior al de la elaboración de la lista, películas que aquí suelen llegar en enero o febrero. En definitiva… el 2013 ha sido un año muy interesante, de mucho trabajo. Por fin terminamos No mires ahí, un cortometraje que me está dando grandes alegrías y del que he aprendido muchísimo. Cuando he elaborado esta lista años atrás me he atrevido a dar pistas sobre los proyectos en los que iba a volcar mi esfuerzo en el año venidero, pero esta vez voy a ser reservado, por aquello de “por la boca muere el pez”. Mi objetivo para este 2014 es disfrutar de la distribución del corto, rematar el proyecto de largo en el que ando ahora mismo, escribir y seguir buscando. Tengo la sensación de que el 2014 va a ser un gran año para buenos amigos que tienen proyectos en marcha o inminentes, me apetece mucho disfrutar de eso también. Debido a las circunstancias en las que nos encontramos, he llegado a un punto de empatía con mis compañeros de generación en el que sus alegrías, son las mías. En lo personal, acabo de cumplir treinta años… ¡se acabo aquello de “joven promesa”! En realidad todo me va bastante bien, no me puedo quejar, la verdad. Soy afortunado. ¡Feliz año para todos vosotros! Salud y buen cine.

THE MASTER

10. The master, de Paul Thomas Anderson. Anderson ya ha demostrado con crees que es uno de los mejores directores de su generación. Siempre ha tenido a la crítica en el bolsillo y lejos de relajarse, parece arriesgar cada vez más a la hora de enfrentarse a nuevos trabajos. The master lo tiene todo: un casting impresionante y unas interpretaciones que dejan sin aliento (ese cara a cara entre Hoffman y Phoenix en el barco); una puesta en escena apabullante que abandona por una vez las cabriolas visuales que dominan el cine de su director y que tanto nos gustan; un arriesgado uso del 65mm en formato 1.85:1; un sentido de la composición y del encuadre casi kubrickiano; y por último, lo más importante, una abrumadora historia que nos narra la simbiosis de un personaje con un universo extraño y en el que se empeña en pertenecer pese a serle terriblemente ajeno.

BEFORE MIDNIGHT

9. Before midnight (Antes del anochecer), de Richard Linklater. Nueve años después de la anterior entrega de las aventuras amorosas de Jessie y Celine, por fin conocemos la conclusión de una historia que ha marcado a diversas generaciones de espectadores. Esta tercera parte, más madura, menos pasional y carente de sorpresas, nos muestra a una pareja en crisis y necesitada de anhelos pasados. Los diálogos desprenden verdad pura (la secuencia de la habitación es un prodigio de guión y dirección de actores) y Linklater consigue algo realmente difícil: que no queramos que acabe nunca la película. Ni la película… ni la saga, ¡queremos una cuarta parte!

THE WORLDS END

8. The World’s End (Bienvenidos al fin del mundo), de Edgar Wright. La nueva entrega de la llamada trilogía “Cornetto” es, para el que esto escribe, la mejor de las tres partes. De hecho, la última película de Edgar Wright funciona como una síntesis perfecta de los filmes anteriores del director, incluido Scott Pilgrim vs The World (el sentido de la espectacularidad de su penúltima obra se ve reflejado en las coreografías y las secuencias de acción). Aquí encontraremos una primera hora magnífica, grandes dosis de humor británico, nostalgia de los años noventa, giros a la ciencia ficción marca de la casa y muchas, muchas pintas de cerveza. No se puede pedir más.

Tom Hanks

7. Captain Phillips (Capitán Phillips), de Paul Greengrass. El director escocés alcanza el zenit de toda una serie de constantes que lleva aplicando durante años a su cine: el montaje desquiciado, la estructura atípica, la perfección de la puesta en escena a través de la cámara al hombro, la iluminación realista, la claustrofobia del espacio reducido, el héroe normal y corriente que se ve inmerso en una situación límite… La película navega a medio camino entre el thriller, la cinta de acción y la de aventuras; y Tom Hanks vuelve a estar, mal que le pese a muchos, enorme (como siempre).

DESPUÉS DE LUCÍA

6. Después de Lucía, de Michel Franco. Película pequeña  e inédita en nuestro país que se alzó con el premio a la mejor película en la pasada edición del Atlántida Film Fest, Después de Lucía es el viaje a los infiernos de una adolescente que tras un trance familiar bastante traumático, se muda a otra ciudad junto a su padre y se matricula en el instituto con el objetivo de pasar página y comenzar una nueva vida. Tuve la suerte de enfrentarme a la película sin tener idea alguna de su sinopsis, por lo que no desvelaré el argumento más allá de la premisa. Eso sí, aviso a navegantes: la dureza de sus imágenes no es apta para todo el mundo.

THE HUNT

5. Jagten (La caza), de Thomas Vinterberg. Al igual que en Perros de paja o La jauría humana, La caza pertenece a ese tipo de películas en las que una pequeña comunidad se cree en el derecho de ajusticiar a un individuo, pese a que la culpabilidad del mismo con respecto a un grave delito esté en entredicho. La sombra de la duda es suficiente para llevar a cabo la tesis terrorífica que plantea la película: nuestra estabilidad social pende de un hilo y en cualquier momento, en cuestión de segundos, todo se puede ir a la mierda. El premio a la mejor interpretación masculina del año para mi se lo lleva Mads Mikkelsen. Está enorme. SPOILERS Imagino que será casual, pero la película tiene el mismo final que otra de mis cintas favoritas del año pasado, Martha Marcy May Marlene.

MUD

4. Mud, de Jeff Nichols. Heredera del poderío visual de la magistral, y ya de culto, Take Shelter, en su tercera película Nichols se consolida como retratista de la América sureña: el imaginario de las novelas de Mark Twain y el Dickens de Grandes esperanzas pululan en la atmósfera de la película, contaminada por la melancolía y la negritud de unos personajes adultos que contrastan con la pureza de los adolescentes protagonistas. Me fascina la secuencia en la que aparece por primera vez el personaje misterioso que encarna Matthew McConaughey (¡ese acento merece una nominación al Oscar!).

GRAVITY

3. Gravity, de Alfonso Cuarón. Hay películas que marcan un antes y un después y Gravity, a falta de la perspectiva necesaria, parece apuntar a convertirse en una de ellas. La capacidad de Cuarón para usar en esta aventura espacial los más increíbles adelantos técnicos y visuales, hace de la proyección en 3D un viaje único para el espectador, que con esta experiencia logra estar más cerca de las estrellas de lo que nunca había imaginado. El plano secuencia inicial es hipnótico, la integración de los efectos deja sin aliento y pese a que a medida que avanza la trama esta se vuelve más convencional, el poso del riesgo permanece y Cuarón crea uno de los más grandes blockbuster de autor que hemos visto en mucho tiempo. Atención a las metáforas visuales que inundan la película, algunas de ellas de grandísima belleza (mi plano favorito es el momento en el que el personaje de Sandra Bullock entra en la nave Soyuz y se desprende del traje).

THE CONJURING

2. The conjuring (Expediente Warren), de James Wan. Tuve la suerte de ver The conjuring en primicia mundial durante la clausura de la primera edición del festival Nocturna y, tras la proyección, todos los allí presentes nos sentimos privilegiados por haber asistido al estreno de una de las mejores películas de terror de los últimos años. Hacía tiempo que los fans del género no nos poníamos de acuerdo a la hora de elegir nuestra favorita y es que la cinta de James Wan cae en gracia por ser un compendio de lo mejor de cada subgénero (posesiones, casas encantadas, exorcismos, terror clásico, etc.), y consigue, milagrosamente, que semejante popurrí resulte coherente y, sobre todo, realmente terrorífico. Wan dirige la función de forma apabullante, dotando a la película de un sentido visual y del espectáculo que genera en el espectador la sensación de ir montado en el tren de la bruja. La película es un diez y, seguro, será considerada una obra maestra dentro de unos años.

LA VIDA DE ADELE 2

1. La vie d’Adèle (La vida de Adèle), de Abdellatif Kechiche. Mi favorita del año. Recuerdo haber entrado en la sala con algunas reticencias, pero la película me atrapó desde el momento en el que la adolescente de ojos gigantescos y llanto fácil comienza a comer espaguetis con la boca abierta. Tras la proyección, Adèle estuvo dando vueltas en mi cabeza durante mas de una semana y es que es imposible olvidarse del personaje que interpreta Adèle Exarchopoulos: la suya es la interpretación más real que he visto en muchísimo tiempo. Es difícil no enamorarse de ella y sentirse identificado por un personaje tan pasional que descubre en este fragmento de su vida, el amor y el desamor en sus diferentes etapas. En realidad, se trata de una historia que ya hemos visto muchas veces, pero la dirección de Kechiche hace que las secuencias entre las dos chicas (espectacular también Léa Seydoux) sean tan verdaderas, que nos sentimos espías de su intimidad, no sólo durante las largas secuencias de sexo, sino también durante la mayoría de sus conversaciones. La película es tremendamente visual, la palabra está reservada para las confesiones arrebatadas, es la imagen la que nos cuenta que sentimientos dominan a los personajes. Sobre la polémica de las secuencias de sexo… ¿era necesario que fueran tan explícitas? Desde mi punto de vista, sí. Sería un sinsentido que nos nos mostrasen de forma cruda y sin censura el momento más íntimo de una pareja cuando hemos visto a los personajes desnudarse emocionalmente. El uso del color azul, de la puesta en escena y la fotografía (sutil, con dominancia de ópticas zoom siempre sometidas a la dirección de actores y a no interrumpir la magia del momento), la luz, el vestuario de los personajes… todo funciona en perfecta armonía. Vayan al cine a verla si están a tiempo… ¡y feliz 2014!

DOS AMIGOS

MENCIONES ESPECIALES: Dos amigos, de Polo Menárguez (por la construcción de una poderosa radiografía de la amistad y las interpretaciones de dos actores en estado de gracia, Jorge Monje y Font García); Prisoners (Prisioneros), de Denis Villeneuve (porque pese a que la sombra de Memories of murder es alargada, se trata de un thriller casi perfecto, potentísimo, con grandes interpretaciones y un Roger Deakins que demuestra seguir siendo Dios); Perfect sense, de David Mackenzie (por la fuerza de su historia de amor surgida en pleno apogeo apocalíptico); Nymphomaniac Volumen 1, de Lars Von Trier (porque es tan desconcertante que muero de ganas de ver la segunda parte y porque nos descubre a Stacy Martin); Django unchained (Django desencadenado), de Quentin Tarantino (por llevar a Tarantino de una vez por todas al western, el género del que nacen la mayoría de sus historias); Beasts of the southern wild (Besitas del sur salvaje), de Benh Zeitlin (por componer un relato de escapismo fantástico mediante un imaginario visual inédito y poco común); Evil Dead (Posesión infernal), de Fede Álvarez (por reconstruir un clásico con respeto al original, a través de un planteamiento contemporáneo potentísimo y por la partitura de Roque Baños, una de las mejores del año); Io e te (Tú y yo), de Bernardo Bertolucci (por la demostración de que Bertolucci, pese a tener setenta años, se reafirma como uno de los mayores especialistas en mostrarnos la complejidad de la adolescencia); About time (Una cuestión de tiempo), de Richard Curtis (por ser la comedia romántica del año y por tener una primera hora fantástica, sorprendente y mágica); Magic Magic, de Sebastián Silva (por la brutal interpretación de Juno Temple, merecedora de ese premio a la mejor actriz en Sitges); Los ilusos, de Jonás Trueba (por recuperar el espíritu independiente y generacional que ya apuntaban los anteriores trabajos del director); The Returned (Retornados); de Manuel Carballo (por reinventar con originalidad, brillantez y riesgo la figura del zombie en tiempos de desgaste para el subgénero); Grand Piano, de Eugenio Mira (por sus excesos visuales, en la línea del mejor Brian de Palma y por demostrar que aquí se puede hacer cine de género, comercial y de calidad);  Ilusión, de Daniel Castro (por ser una magnífica y divertidísima parodia de la aventura que supone dedicarse a hacer cine en España); La migliore offerta (La mejor oferta), de Giuseppe Tornatore (por recuperar al Tornatore más grandilocuente y ambicioso y por la orquestación de un final magnífico y sorprendente); The way way back (El camino de vuelta), de Nat Faxon y Jim Rash (por contarnos la conmovedora historia  de un adolescente looser  en el verano de su vida y porque con ese argumento ya me tienen ganado); La grande bellezza (La gran belleza), de Paolo Sorrentino (por la indudable belleza de sus imágenes y la construcción de un retrato arquitectónico y cultural de una Roma melancólica, pese a cierto regustillo pedante).


Listas : Mis diez películas favoritas de 2012

diciembre 31, 2012

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Aquí estoy un año más. Otro año en el que no podía faltar a mi cita con mi lista de las diez mejores películas del año… Una de esas listas que tanto están de moda y que llevo haciendo… ¡desde hace casi diez años! La verdad es que la principal razón por la que hago esto es que me divierten las listas, el echar la vista atrás al año cinematográfico y repensar las películas vistas, revisar entre las que dudo y apreciar todavía más aquellas secuencias, planos o diálogos que me volvieron loco. A veces leo las listas de otros años y descubro que he incluido películas que no he vuelto a ver o que ni siquiera me gustan ahora… pero esa es la gracia de todo esto, reflejar de algún modo la evolución de tus gustos o tu criterio como espectador. Es reconfortante que cada año me siga costando hacer este ranking, lo que significa que se sigue haciendo muy buen cine (pese a que algunos rancios se empeñen en decir lo contrario). En esta ocasión he dudado entre casi veinte títulos. Por otro lado, me gusta escribir este post al final del año para volver a hacer balance de los proyectos en los que he estado involucrado. El 2012 ha sido el año del rodaje de No mires ahí, pero también ha sido el año en el que un parón laboral de seis meses me ha permitido centrarme en otros proyectos, como los guiones que estoy escribiendo junto con Suda Sánchez y Ángel Agudo. Con el trabajo en la serie cada vez me es más difícil encontrar hueco para trabajar en ellos, pero habrá que esperar el tiempo que sea necesario para sacarlos adelante. Tengo muchas esperanzas puestas en el 2013 y espero que justo dentro de un año, cuando esté sentado delante del ordenador y relea estas palabras, sienta que se han cumplido mis expectativas. ¡Muchísima suerte a todos para este 2013! Aquí os dejo con mi lista. Como siempre, está elaborada en base a mis gustos personales y a los títulos que he podido ver y que han sido estrenados oficialmente en España.

Chronicle

10. Chronicle, de Josh Trank. Cuando parecía que el subgénero del found footage estaba más que agotado, Chronicle consiguió dar una vuelta de tuerca a este formato cada vez más explotado por el cine de terror. El hecho de que uno de los personajes se convierta en narrador mediante la manipulación mental de la cámara a través de la que filma lo que le sucede, lleva el subjetivismo y el tratamiento focal del personaje a un nivel por encima al de muchas otras películas que usan este pretexto, más como moda, que como herramienta narrativa. Hacía tiempo que no veía una idea de guión tan bien integrada en la puesta en escena de una película. Chronicle supone además una novedosa lectura sobre el descubrimiento y el proceso de transformación de un superhéroe, esta vez en clave adolescente.

Cabin in the woods

9. Cabin in the woods (La cabaña en el bosque), de Drew Goddard. Gran triunfadora entre el público asistente a la pasada edición del festival de Sitges y película de culto antes de su estreno, el debut en la dirección del guionista de Perdidos y Monstruoso tuvo que conformarse con aterrizar directamente en DVD en nuestras fronteras. La película, desde su mordaz inicio hasta el descubrimiento de la sorpresa escondida en su trama, se presenta como una reinvención del slasher canónico, del mismo modo que Evil Dead revolucionó el subgénero en los años 80 o Scream en los 90. Un verdadero festival para los fans del género.

Blancanieves

8Blancanieves, de Pablo Berger. La mejor película española del año viene de la mano de un cineasta incansable, Pablo Berger, siempre alejado de modas pasajeras y paciente a la hora de levantar sus proyectos. Tristemente influenciada en su recepción crítica por The artist, la película nada tiene que ver con la cinta que triunfó el año pasado en los Oscar, más allá de la ausencia de diálogos y el blanco y negro, del mismo modo que poco tenían que ver entre sí, por ejemplo, las películas mudas de Murnau con las de Griffith. Ver Blancanieves es sumergirnos en el universo mágico de los cuentos de hadas, visto a través de la España de los años veinte, un lugar donde los toros se encuentran con la fantasía y la España oculta de Cristina García Rodero.

Ruby Sparks

7. Ruby Sparks, de Jonathan Dayton y Valerie Faris. Segunda película del tandem responsable de la fantástica Pequeña Miss SunshineRuby Sparks es una propuesta original y sorprendente que indaga en los mecanismos de la metaficción. Más allá de una fábula indie sobre la creación literaria, la inspiración, las musas y el poder de la imaginación, la película escarba en la idea de la relación de pareja como ficción en la que se asumen los roles de creador y personaje. El guión, escrito por Zoe Kazan (que interpreta a la propia Ruby Sparks), es un catálogo de giros brillantes y personajes redondos que encajaría a la perfección en una loquísima sesión doble junto a (la poco valorada) Más extraño que la ficción.

Blue Valentine

6. Blue Valentine, de Derek Cianfrance (aquí hago trampa, porque la película es de 2010 y se estrenará aquí en Enero de 2013, pero la incluyo porque se ha dado a conocer durante este año gracias al éxito cosechado por Ryan Gosling con Drive). Estamos ante una de las mejores películas sobre relaciones de pareja de los últimos años. Una de esas pelis cuyo visionado en compañía de la persona con quien sales puede ser una experiencia reveladora o catastrófica, según se mire (eso sí, prohibido para verla en tu primera cita). Blue Valentine hace que el espectador se replantee el lugar donde se encuentra: ya sea cerca del idealizado y pasional inicio de una relación, o bien más próximo al desolador fracaso de unos personajes a los que el tiempo y las responsabilidades de la vida adulta han conseguido transformar. Una habitación de hotel con decoración azulada y hortera sirve de máquina del tiempo para el director, en una película donde sus intérpretes principales están al borde de la perfección absoluta. ¿Cómo ves tú el vaso de Blue Valentine, medio lleno o medio vacío?

Moonrise Kingdom

5. Moonrise Kingdom, de Wes Anderson. La última película de Anderson es una oda al primer amor, a la aventura infantil, a los prismáticos, los mapas y las brújulas, a los boy scouts, las maletas amarillas y a Bill Murray. Una película visualmente perfecta, entrañable, tierna, pero para nada ingenua o facilona, con un casting brillante y un sentido del color y la puesta en escena arrollador. Es fácil conectar con estos dos niños porque alguna vez nos hemos sentido como Sam o Suzy, necesitados de huir del mundo real para vivir una aventura imposible. Anderson continúa fiel a su universo y sus seguidores le seguimos recibiendo con los brazos abiertos.

Looper

4. Looper, de Rian Johnson. La película de ciencia ficción perfecta. El guionista y director de Looper deja a un lado el manual de física y se centra en ofrecernos unos personajes rotundos y perfectamente dibujados. La trama del filme es la bomba y los giros, inesperados. La estructura de la película hace que el espectador retuerza su cerebro, pero no olvida el sentido del espectáculo, careciendo de la pirotécnica digital que abunda en este tipo de proyectos. Looper tiene algunos momentos difíciles de olvidar, como la secuencia de montaje en la que vemos la línea de tiempo del Joe que viene del futuro, y otros más pequeños y escondidos, como el cigarrillo imaginario que fuma Emily Blunt, por no hablar del maravilloso duelo interpretativo que mantienen los geniales Bruce Willis y un maquillado e irreconocible Joseph Gordon-Levitt.

Martha Marcy May Marlene

3. Martha Marcy May Marlene, de Sean Arkin. Uno de los films más fascinantes del año. Una propuesta fría, sobria, mínima y delicada al servicio de la oscura historia de una chica que huye de una secta y pasa unos días en casa de su hermana mayor. A caballo entre dos líneas narrativas, Sean Arkin se arma de valor y cuenta una historia pocas veces vista a través de sutiles pinceladas en las que vamos descubriendo la personalidad de Martha, una chica con muchos nombres a la que interpreta con genialidad la más joven de las hermanas Olsen. Algunas de las secuencias, más propias del cine de terror (como aquella en la que el grupo entra en una casa), resultan inquietantes, así como la atmósfera de las secuencias del pasado, que poco a poco va introduciéndose en el cálido hogar de la hermana mayor, hasta llegar a un final radical y abierto, de esos que nos hacen aplaudir a la vez que nos cabreamos porque queremos saber más.

Take Shelter

2. Take Shelter, de Jeff Nichols. La primera obra maestra de este año 2012. Una cinta rotunda sobre los miedos contemporáneos que acechan a un padre de familia al borde de la locura. Las terribles pesadillas que vive el personaje de Michael Shannon (en la mejor interpretación masculina del año) dan paso a una amenaza palpable, cada vez más cercana y real. Jessica Chastain, genial como siempre, da la réplica al personaje de Shannon, en el papel de una mujer que, al igual que el espectador, tendrá que decidir si da crédito o no a las terribles profecías de su marido. Una película perfecta para el colofón apocalíptico que ha tenido esta año 2012, en el que nos hemos empeñado en mirar al exterior para el advenimiento del fin, cuando en realidad lo más temible y siniestro se encuentra en lo cercano y cotidiano de nuestro día a día.

We need to talk about Kevin

1. We need to talk about Kevin (Tenemos que hablar de Kevin), de Lynne Ramsay. La segunda obra maestra del año. Podríamos argumentar los motivos para defender la perfección de esta película citando tan sólo dos nombres, los de sus actores protagonistas, Tilda Swinton y Ezra Miller. La trama narra a través de una estructura arriesgada diferentes momentos en la vida de una familia americana de clase media-alta, alternando aquellos en los que el matrimonio que forman John C. Reilly y Tilda Swinton viven sus sueños de soltería, con aquellos en los que somos testigos del proceso de gestación de un monstruo, un adolescente interpretado con maestría por el inquietante Ezra Miller. La película plantea con objetividad temas espinosos como la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos y la difícil figura de la madre en la sociedad contemporánea. Es interesante como el final de la película indaga en la sinrazón de algunos actos terribles y difíciles de explicar, incluso para el que los comete. Tilda Swinton construye un rol titánico y no sólo nos regala el mejor personaje femenino del año, sino quizá el más impresionante de la carrera de la actriz, el de una mujer cuya trágica existencia gira en torno al nacimiento de su primer hijo. La dirección de Ramsay es apabullante y las imágenes que crea tienen una fuerza narrativa excepcional. El plano con el que da inicio la película es una buena muestra de ello. La imagen del personaje de Swinton, siendo alzada en volandas en plena batalla de la tomatina de Buñol, bañada en el jugo de un tomate color rojo sangre, tiene una fuerza visual y unas connotaciones simbólicas que perduran (y están presentes) durante todo el metraje.

Promoción fantasma

MENCIONES ESPECIALES: Promoción fantasma, de Javi Ruiz Caldera (por su envidiable reescritura del universo John Hughes); Sinister, de Scott Derrickson (por sus perturbadoras atmósferas y una primera hora perfecta); The girl with de Dragon Tattoo (Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres), de David Fincher (por su genial dirección y el brutal tandem Mara/Craig); Dans la maison (En la casa), de François Ozon (por su guión imposible y un desarrollo narrativo sorprendente); Lo imposible, de J. A. Bayona (por su apabullante complejidad técnica y por lo que ha supuesto para el cine español); [REC]3, de Paco Plaza (por la perfecta mezcla de géneros como el terror, la comedia y las historias de amor); The Grey (Infierno blanco), de Joe Carnahan (por el retorno del director al género y la genial interpretación de Liam Neeson); Young adult, de Jason Reitman (por Charlize Theron, lo mejor de la función); Extraterrestre, de Nacho Vigalondo (por el atrevimiento de contar una historia de ciencia ficción sin apenas recursos).

Lovely Molly

SIN DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA: Lovely Molly, de Eduardo Sánchez (por que es terror en estado puro); The pact, de Nicholas McCarthy (porque demuestra que una película pequeña y con una historia mil veces vista puede meternos en el bolsillo); Maniac, de Franck Khalfoun (por su virtuosismo técnico y su falta de autocensura), Kill list, de Ben Wheatley (por sus actores y su apuesta por contarnos algo diferente); The Hunter, de Daniel Nettheim (por ser una rareza y por sacarle a Willem Dafoe la mejor interpretación de los últimos años).