Listas : Mis diez películas favoritas de 2015

diciembre 28, 2015

WHIPLASH POSTER

Os dejo con mi listado de las que considero han sido las mejores películas de este año 2015. Al menos de entre todas las que he visto -que no han sido pocas-, según mi criterio y mis gustos personales absolutamente subjetivos… sin ningún ánimo de sentar cátedra. Lo hago porque, como siempre dejo escrito por aquí, me divierte sentarme y pensar las películas que he visto. Es un ejercicio que me gusta hacer como director, y mucho más como espectador. El único requisito auto impuesto para aparecer en la lista: que las películas hayan sido estrenadas en salas comerciales o en VOD a lo largo del año en España. No cuento las que han sido proyectadas en festivales, eso sí -si lo hiciera mi película favorita del año sería la magistral The Witch, de Robert Eggers, que pude ver en la pasada edición del Festival de Sitges-. Así que vamos allá… El 2015 ha sido un buen año, en lo cinematográfico y en lo personal, por lo que no tengo mucha queja. Ojalá el 2016 se porte bien conmigo, con los míos y también con todos vosotros. ¡Un abrazo y feliz año nuevo!

VICTORIA

10. Victoria, de Sebastian Schipper. Se me ocurren muchas razones por las que esta joya alemana merece ocupar uno de los puestos de este ranking, pero la primera que me viene a la cabeza tiene nombre y apellidos: Laia Costa. Lo que hace aquí la actriz catalana -muy bien acompañada por Frederick Lau durante los 138 minutos de plano secuencia en los que se desarrolla este thriller es una auténtica barbaridad. Victoria es un carrusel de emociones -sin respiro- que el espectador experimenta en primera persona bajo la piel de sus actores protagonistas, transmitiendo un nivel de empatía y de suspense creciente muy difícil de conseguir. La película gana enteros y se disfruta en todo su esplendor en la oscuridad de una sala de cine, debido a la naturaleza de su propuesta, arriesgada e imperfecta. Vista en Renoir Plaza de España.

INSIDE OUT

9. Del revés (Inside out), de Pete Docter y Ronnie del Carmen. La película de animación del año viene de manos de -¡oh, sorpresa!- la factoría Pixar, con los que me reconcilio después de varios intentos fallidos de conectar con su magia. Absolutamente conmovedora, Inside out es una de esas películas que consigue remover cosas en el interior del espectador -haciendo así honor a su título-. Retrato fiel de lo que nos ronda por la cabeza durante la infancia, es imposible no identificarse con todas y cada unas de las emociones que personifican los personajes, y todo ello sin olvidar el humor -muy próximo al slapstick– y un sentido de la aventura apabullante. El universo descrito por Docter y Del Carmen está poblado de aciertos construidos en torno a uno de los mejores guiones del año. Peliculón. Vista en Renoir Retiro.

FUERZA MAYOR

8. Fuerza mayor (Force majeure), de Ruben Östlund. El director sueco pone en tela de juicio el ego masculino y el rol del hombre en la sociedad contemporánea, a través del retrato de una familia que disfruta de unas idílicas vacaciones en un complejo de esquí en los alpes franceses. Un suceso inesperado rompe el aparente equilibrio que parecía reinar en el seno familiar, lo que provoca una serie de reacciones en cadena que afectan de manera irreversible a la pareja protagonista y a su grupo de amigos. Dirección contenida y fría para un drama que navega entre la risa congelada y el discurso despiadado. Un ejemplo de brillantez: la escena en la que Kristofer Hivju y Johannes Kuhnke -inmensos ambos-, toman unas cervezas y “ligan” con unas chicas que se han propuesto tomarles el pelo. Es una pena que la película no lograse la merecida nominación al Oscar al mejor film extranjero -aunque gracias a este hecho, Östlund nos dejó este increíble documento audiovisual-. Vista en Golem Madrid.

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7. Nightcrawler, de Dan Gilroy. Me gusta definir esta película -no creo que sea el único lumbrera que lo haya pensado- como un cruce imposible entre American Psycho, Network, un mundo implacable y el Taxi Driver de Scorsese. La obsesión casi psicopática del protagonista -encarnado por un bestial y aterrador Jake Gyllenhall… ¡qué mirada!- por convertirse en el mejor reportero gráfico de la ciudad de Los Ángeles, le llevará a pelear por conseguir el sueño americano desde las cloacas, cueste lo que cueste. Lo más alucinante de la película es que el personaje de Gyllenhall no tiene arco dramático de ningún tipo. Es un personaje que no evoluciona y pese a ello consigue su objetivo de manera triunfal, en una secuencia final en la que nos damos de bruces con una realidad aterradora: en este mundo hay más Louis Bloom de los que nos imaginamos. Con una atmósfera de pesadilla, la película navega entre el drama, el thriller y el relato de suspense, consiguiendo un cóctel multigenérico que haría las delicias del Billy Friedkin de los 70. Vista en Renoir Plaza de España.

SICARIO

6. Sicario, de Denis Villeneuve. El director canadiense es uno de los cineastas actuales que más me inspiran e interesan -lo mejor de Polytechnique, Incendies, Enemy y Prisioneros es lo fascinantes y radicalmente distintas que son entre sí-. La filmografía de Villeneuve está tan repleta de aciertos como de propuestas distintas, cuyo nexo en común parece ser su obsesión por el lado oscuro del comportamiento humano. Sicario está estructurada en torno a cinco set pieces de acción/suspense rodadas con pulso maestro y ante las que el espectador asiste con asombro. El personaje que interpreta Emily Blunt -perfecta en su rol, como siempre- ocupa precisamente el lugar que encarnarían los espectadores ante la trama, reaccionando atónitos, como ella, ante los acontecimientos que se narran en la película. Las dudas morales y la falta de entendimiento del personaje de Blunt con respecto a los argumentos que defienden sus compañeros, son un espejo brutal de lo que está sucediendo hoy día a nuestro alrededor: realismo frente a idealismo y el eterno debate sobre si el fin justifica los medios. Guión sólido, actorazos, musicón de Johann Johannsson y un Roger Deakins que no queremos se jubile jamás.

LANGOSTA

5. Langosta (The lobster), de Yorgos Lanthimos. Los padres sobreprotectores de Canino, el largometraje con el que saltó a la fama internacional Lanthimos, lograban construir en los márgenes de una casa de campo un microuniverso que mantenía a sus hijos al margen de la realidad. Esta reclusión hacía que los adolescentes que habitaban la casa/búnker vivieran una línea temporal casi distópica que les provocaba la necesidad de revelarse ante sus represores progenitores. En Langosta, la nueva propuesta del director griego, los personajes parecen habitar el mismo universo que los adolescentes de Canino: su comportamiento naif e infantil es provocado por un sistema en el que la vida en pareja está regulada hasta extremos totalitarios. Rodada con una capacidad visual asombrosa, la película es una alegoría fantástica sobre la ausencia del amor y la obligación/necesidad de amar y ser amado. Es fascinante como Lanthimos muestra la opresión orwelliana con la forma en la que encuadra a los personajes, encerrándoles en el plano -de forma literal, a veces incluso les acota en el margen del cuadro-. Vista en Renoir Princesa.

MAD MAX FURY ROAD

4. Mad Max: Fury Road, de George Miller. Artesanía, espectáculo, épica, adrenalina, emoción, acción, guitarras de fuego, arena, humo, gasolina, valhala, sprays, sequía, coches, neumáticos, furia, rock and roll… el nuevo Mad Max es todo esto y mucho más. El blockbuster definitivo. Lo mejor que le ha podido pasar a la saga es que Miller haya cogido el toro por los cuernos y haya huído del croma y la tiranía de los efectos digitales, para regalarnos la cinta de acción con la mejor puesta en escena que hemos visto en años. Porque Mad Max es algo más que una persecución desdenfrenada de dos horas de duración, es también una reformulación del cine espectáculo, además de una hostia con la mano abierta al patriarcado, al fanatismo religioso, y porque no, a la derecha más rancia y casposa. Al igual que con Sicario, con esta película es fácil hacer comparaciones con lo que sucede hoy día a nuestro alrededor. Lo mejor: Charlize Theron como Imperator Furiosa, uno de los mejores roles femeninos del año. También siento debilidad por la partitura de Junkie XL, que es igual de arrolladora y potente que las imágenes que ilustra. Vista en Yelmo Cines Ideal.

EL AÑO MÁS VIOLENTO

3. A most violent year (El año más violento), de J. C. Chandor. La cámara de Bradford Young tiene mucho que ver en la descripción de este Nueva York de principios de los ochenta en el que J. C. Chandor narra una especie de fábula atemporal que, como muchas de las grandes películas del cine negro norteamericano, nos habla del golpe al sueño americano. Chandor ha dirigido una de esas películas que dejan poso sin que nos demos cuenta. Con un marcado estilo, y un clasicismo que huye de cualquier efectismo estético, el director se toma su tiempo para encontrar el ritmo de la película y contarnos las andanzas de Abel Morales, un latinoamericano que, tras mucho trabajo y esfuerzo, y sin recurrir a los contactos con la mafia que puede proporcionarle la familia de su mujer, consigue levantar un pequeño imperio: una empresa de distribución de gasolina. Una inesperada oleada de violencia y de atracos en la ciudad, y la presión que ejerce la influencia de su mujer, una Lady Macbeth encarnada con maestría por la siempre sensacional Jessica Chastain, harán que el personaje de Oscar Isaac -que no para de subir escalafones en el molómetro-, se vea tentado a elegir entre la honradez de la que siempre ha hecho patria, y el camino menos complicado, el de la corrupción. La película reflexiona sobre los mecanismos del poder, y sobre la dificultad de mantener la integridad moral cuando los intereses económicos se cruzan en nuestro camino. Y por si fuera poco, la película tiene una de las mejores secuencias de suspense de todo el año: la persecución en el metro de Oscar Isaac a uno de los atracadores. Vista en Renoir Plaza de España.

it follows film still

2. It follows, de David Robert Mitchell. Con reminiscencias a Pesadilla en Elm Street y a La noche de Halloween, Robert Mitchell consigue algo tan difícil como en apariencia imposible a estas alturas de la película: reinventar el género. It follows es un caramelo visual donde atmósfera, dirección, fotografía, diseño de producción, música, guión y casting van dados de la mano para conseguir la cinta de horror del año y, porque no, vengámonos arriba, una película de terror perfecta. It follows hace suya la estética de los años ochenta y la convierte en un subgénero en sí mismo, creando un universo atemporal donde los personajes se comportan -de forma consciente- como lo harían en las películas de Wes Craven o John Carpenter ya citadas como claras referencias. It follows da miedo. Y también consigue lo que las grandes cintas de terror logran, que se nos quede grabado en la retina un concepto. Si Spielberg hizo que temiéramos para siempre a los tiburones, y Hitchcock que mirásemos de reojo a través de la cortina de ducha, Robert Mitchell hace que temamos a la profundidad de campo, a la imagen de un desconocido caminando con la mirada perdida hacia nosotros. La dirección es soberbia, está llena de imágenes simbólicas y de recursos narrativos que potencian el terror -esas panorámicas de 360 grados- y la angustia del personaje interpretado por Maika Monroe. La música de Disasterpeace nos persigue y consigue trasladarnos a otro mundo, a un lugar donde los chavales leen a Dostoievski en ebooks con forma de concha mientras ven películas de serie B en el televisor. It follows es existencialismo adolescente, y retrata con maestría una edad en la que los chicos se sienten nostálgicos de una juventud que en realidad están lejos de perder. La película, lejos de transmitir un mensaje conservador, habla del sexo como un puente al mundo de los adultos: hacerse mayor es la verdadera maldición que les acecha. Vista en los cines Palafox, durante el festival Nocturna.

WHIPLASH

1. Whiplash, de David Chazelle. La película que más me ha gustado este año. Conecté con ella a lo bestia y tras el pase acabé con las uñas clavadas en el reposabrazos de la butaca, deseando volver a verla. Whiplash puede que tenga uno de los mejores clímax que hemos visto en años en un cine: el tercio final es una auténtica barbaridad, un duelo a muerte entre los personajes interpretados con maestría por Miles Teller y J. K. Simmons, demostrando por parte de Chazelle un control total del tempo -aquí la cosa va de tempo, al fin y al cabo-, el montaje y la puesta en escena. Whiplash es una dura reflexión sobre el sacrificio y las ansias no sólo de conseguir el éxito, sino de lograr el dominio absoluto de una materia, lograr ser el mejor, y los sacrificios personales -terrible la secuencia en la que rompe con su chica- y físicos -¡la secuencia del accidente!- que ello conlleva. El personaje de Miles Teller encuentra a su némesis en la figura de un feroz profesor de conservatorio, que hará todo lo posible por extraer de él su talento, superando los márgenes permitidos por la ética. Pocas veces una premisa tan poco atractiva ha dado para tanto, Whiplash tiene estructura y giros propios del thriller, alma de noir, y está rodada desde las vísceras, el sudor y los dedos ensangrentados de su personaje… Llevo todo el año cerrando el puño y gritando: “Not quite my tempo!”. Vista en Yelmo Cines Ideal -y en Blu Ray unas cuantas veces-.

star wars

*Primera mención especial: Star Wars: El despertar de la fuerza (Star Wars: The force awakens), de J.J. Abrams. Me ha hecho vibrar de emoción y me ha puesto la carne de gallina en un par de momentos. Lo que Abrams no logró con Super 8 lo ha conseguido aquí con creces: hacernos sentir como niños ante una gran película de acción y aventuras. ¿Que la peli es un refrito de la trilogía original? Pues sí… pero todo funciona en una película que ejerce de visagra ante la trilogía original y lo que está por venir con Rian Johnson a los mandos -tiemblo de la emoción-. Lo mejor de la función: el personaje de Rey, la partitura de John Williams, la dirección de Abrams, el espíritu artesano, la vuelta de Lawrence Kasdan a la saga, el carisma inagotable de Han Solo y el villano interpretado por el gran Adam Driver. Lo que menos: el espíritu harrypotteriano de algunas secuencias -Rey enfrentándose a su pasado-, así como el personaje del nuevo emperador, con un diseño por ordenador que parece sacado de la segunda -y aburrida- trilogía de George Lucas. Vista en Yelmo Cines Ideal -aunque bien hubiera merecido un Kinépolis-.

sweet home

*Segunda mención especial: Sweet Home, de Rafa Martínez. Otro de los hits de terror de este año viene de manos del debutante Rafa Martínez y su demoledora Sweet Home, un trallazo visual que bebe tanto del slasher norteamericano, como del cine de John McTiernan, con La jungla de cristal como máximo referente. Un juego del gato y el ratón que no deja respiro al espectador y que tiene todo lo que los fans del género le pedimos a una peli de este tipo: diversión, ritmo, sangre, adrenalina, acción, humor macabro -fascinante ese prólogo, lo mejor de toda la película- y alguna que otra dosis de emotividad -la escena post-sexo entre Bruno Sevilla e Ingrid García Jonsson, imprescindibles en versión original, es fundamental para entender todo lo que sucede después-. Sweet Home, pese al evidente cóctel referencial, arriesga en la forma y ofrece un soplo de aire fresco al panorama fantástico español. A destacar también la fantástica y trepidante partitura de Ginés Carrión. Vista en la premiere de la película en Cinesa Proyecciones.

Beasts of No Nation

Otras películas de este año que también me han gustado: Ex machina, de Alex Garland; La canción del mar, de Tomm MooreThe Tribe, de Miroslav Slaboshpitsky; Goodnight Mommy, de Severin Fiala y Veronika Franz; The Walk, de Robert ZemeckisLa novia, de Paula Ortiz; El clan, de Pablo Trapero; Beasts of no Nation, de Cary Fukunaga; Irrational Man, de Woody Allen; Viaje a Sils Maria (Clouds of Sils Maria), de Oliver Assayas; Phoenix, de Christian Petzold; La visita (The visit), de M. Night Shyamalan; Requisitos para ser una persona normal, de Leticia Dolera; Blind, de Eskil Vogt; Amy, de Asif Kapadia; Mientras seamos jóvenes (While we’re young), de Noah Baumbach; Marte (The martian), de Ridley Scott; El mundo sigue, de Fernando Fernán Gomez (esta última en realidad es de 1965, pero como la han reestrenado este año, y es tan increíblemente buena, se ha ganado un hueco en la lista).

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Juan con miedo : Próximas citas (CXXIV)

diciembre 17, 2011

¡Otro festival de cine fantástico más para nuestro aluvión de selecciones! Juan con miedo forma parte de la sección oficial del I Festival de Cine Fantástico Europeo de Murcia, que tendrá lugar entre los días 27 y 29 de diciembre. El festival merece mucho la pena, la programación es fantástica y parece una buena oportunidad para volver a descubrir algunas de las mejores películas de género europeas de los últimos años. Por ahí se podrán ver Canino, Alta tensión, The Descent, Los cronocrímenes o el clásico de Argento, Suspiria. Y lo mejor de todo, otra vez un montón de amigos entre los seleccionados, ¡muy buenos rivales, un placer! Sigo trabajando en los dos proyectos que me tendrán ocupado durante el año 2012… ¡sólo espero que los mayas se equivoquen y el fin del mundo sea, por lo menos, en el 2025!


Listas: Mis diez películas de 2010

enero 9, 2011

Quiero aprovechar la primera entrada del 2011 para felicitaros a todos el nuevo año  (y la década) y rescatar la tradición bloguera de hacer una lista de las 10 mejores películas del año 2010. Ha llovido mucho desde esta entrada en el antiguo blog. En los últimos 365 días han pasado muchas cosas, malas, buenas y muy buenas. Desde el punto de vista profesional, para mi ha sido el año de Juan con miedo, pero también el año en el que se han fraguado muchos proyectos que espero vean la luz en 2011. Os deseo a todos un año de exitosos proyectos y sobre todo, de triunfos personales. Aquí va mi lista. Como siempre se basa en las películas que han sido estrenadas en cines. Faltan muchas (hay grandes lagunas porque que no he podido ver tantas como hubiese querido), siempre es realmente difícil.

10. Exit through the gift shop, de Banksy. Nos estamos acostumbrando a ver falsos documentales en los que desde el principio el espectador es consciente de que está ante un fake. Lo genial de la película del graffitero más popular del momento es que la duda sobre la veracidad de lo que te están contando, pese a que se aporten pruebas gráficas (y aparentemente verídicas, como la portada del disco de Madonna), está en tela de juicio desde que el protagonista de la película cambia su vocación de documentalista por la de artista contemporáneo.

9. Io sono l’amore, de Luca Guadagnino. Casi más extraño que esta película es el hecho de que Quentin Tarantino la haya incluido en su lista de las diez mejores películas del 2010 (dejando de lado las cintas premiadas en el festival de Venecia, donde era jurado). La película de Guadagnino es pura belleza visual, con remanentes del cine de Hitchcock (la sombra de Vértigo es alargada) y del cine italiano de los grandes maestros. Tilda Swinton está inmensa y pese a ser londinense, parece haberse criado en el seno de una familia italiana de alta cuna. Muy recomendable.

8. Fish tank, de Andrea Arnold. El personaje de Katie Jarvis es mucho más que una choni de los suburbios de Londres. Su personaje encarna todo lo bueno y lo malo de una adolescente impulsiva y con ganas de triunfar. La película tiene un par de secuencias memorables, como aquella en la que Michael Fassbender acaba seduciendo a la chica y sobre todo el momento en el que la protagonista decide llevar a cabo su venganza. En el apartado visual, Andrea Arnold demuestra que sabe mover la cámara sin que parezca cine Dogma.

7. Two lovers, de James Gray. Demonizado por el público y amado por la crítica, al cine de James Gray le cuesta llegar a las salas de nuestro país. Con un Joachin Phoenix en estado de gracia y una rescatada Gwyneth Paltrow como ejes principales de un triángulo amoroso imposible, la película despunta por su tratamiento poco habitual del romanticismo, más apegado al mundo real que al hollywoodiense.

6. Toy Story 3, de Lee Unkrich. Es raro que Pixar no cuele todos los años una película en este tipo de rankings. En esta ocasión, la palma (que algún día será de oro) se la ha llevado la tercera parte de las aventuras de Woody, Buzz y compañía. Es imposible quedarse con una de las tres partes, ya que las tres películas son complementarias y forman parte de una saga perfecta que no podía terminar de otro modo. El guión es soberbio y a estas alturas, ya no debería sorprendernos que uno sufra tanto o más con estos personajes de plástico y goma como si fuesen de carne y hueso.

5. Buried, de Rodrigo Cortés. Rodar en apenas tres semanas una película en la que el protagonista está encerrado en un ataúd y salir airoso parece una utopía, pero es real. Cortés demuestra con Buried no sólo que tiene un dominio de la técnica y la planificación asombroso, sino que en España se pueden levantar este tipo de productos, protagonizados por estrellas de Hollywood y con vocación internacional, con poco dinero y mucho ingenio. Sin lugar a dudas, Buried es la película española del año y una gran carta de presentación para el cine español en todo el mundo.

4. El escritor, de Roman Polanski. Resulta paradójico que ahora que está en buena forma el director polaco pase su peor momento personal. Más allá de juicios de falsa moral, 2010 ha sido el año del resurgimiento de Polanski al olimpo de los directores que saben contar historias con maestría. La historia de este escritor que se ve involucrado en una trama de espionaje internacional (si el día del estreno nos cuentan lo de Julian Assange no nos lo creemos) está llena de suspense del bueno, de buenas interpretaciones y de secuencias magistrales, como la de la fuga en el ferry.

3. La red social, de David Fincher. Esta película tendría todas las papeletas de convertirse en una película de culto si no fuese porque va a arrasar en la próxima gala de los Oscar. Dentro de un par de años no va a molar nada decir que La red social es lo que es, una obra maestra que refleja un momento concreto de nuestro tiempo, del mismo modo que Fincher retrató la desazón de la sociedad norteamericana a finales de los 90 en El club de la lucha. Muy similar a la brillante Zodiac en su estructura, La red social cuenta con la interpretación del año, la de un Jesse Eisenberg titánico al que no olvidaremos jamás en esa imagen solitaria pulsando F5.

2. Un profeta, de Jacques Audiard. Una de las propuestas más viscerales y perfectas del año. Además de su pericia en el aspecto formal, la película de Audiard asume el reto de realizar un retrato aterrador y para nada idealizado sobre la realidad en las cárceles francesas. La película se aleja de la mitificación del gangster para mostrar las miserias de un personaje protagonizado por un inolvidable Tahar Rahim, al que el peso de la culpa no le abandona durante toda la película.

1. Canino, de Giorgos Lanthimos. La mejor película del año 2010 para el que esto escribe es una marcianada difícil de digerir, impactante en su desarrollo e innovadora en su contenido. La política del miedo que tan bien reflejó Shyamalan en El bosque se manifiesta aquí en esta película en su vertiente más salvaje y realista. Extrañamente divertida y perturbadora, la película consigue que el espectador sonría a la vez que se retuerce en la silla. Una obra destinada a recordarse durante años y que gracias a los milagros de la distribución, pudo estrenarse en salas en España.


Películas que no puedes dejar de ver : Canino

marzo 29, 2010

Este fin de semana ha tenido lugar en Madrid la VII Muestra Syfy de Cine Fantástico. El evento, cita anual obligatoria, es una especie de Sitges en miniatura donde se pueden ver, aparte del faranduleo habitual de estos saraos, algunas de las películas de género que acabarán convirtiéndose de culto en breve espacio de tiempo. Por aquello de que fui acreditado con pase de prensa y porque todavía no he comentado ninguna película por aquí desde que hice la mudanza, me atrevo a recomendaros una de las mejores películas que han pasado por la muestra: Canino, de Giorgos Lanthimos. Canino es uno de esos milagros que suceden de vez en cuando, una de esas películas que provocan una estraña fascinación no sólo durante su proyección, sino en los días posteriores a su visionado. Es una película que no deja indiferente a nadie y donde la sensación de extrañamiento está latente durante todo su metraje. Es fría, dramática, cómica, sórdida e inclasificable. No quiero hablar de su argumento, porque es una película en la que el desconocimiento de la trama potencia la implicación del espectador. Particularmente, me fascinó en el aspecto visual  (el uso de la fotografía en scope, el sonido y los inolvidables encuadres) y en sus interpretaciones (como leí en algún lugar, casi robóticas), así como en su guión valiente y sin complejos. Afortunadamente se estrenará en España el próximo mes de mayo, así que vayan anotándola en su lista de películas que no pueden dejar de ver en este año 2010, así sabran el verdadero significado de las palabras teléfono, teclado, zombie o… ¡perro!