Perdidos : El principio del fin del oso polar

Perdidos lleva con nosotros muchos años. Recuerdo empezar a ver la serie junto a mi hermano hace cinco años, cuando todavía yo vivía con mis padres. Mi hermano y yo nos enganchamos enseguida. Tve1 comenzó a emitirla los domingos por la tarde y pronto nuestra adicción nos obligó a abandonar la espantosa versión doblada y lanzarnos en plancha al fascinante mundo de la serie en versión original y subida en Internet el día después de la emisión americana. Supongo que podrán imaginarse la alegría que supuso para nosotros darnos cuenta de que no tendríamos que esperar un año para poder saber lo que sucedía después de que la cámara descendiese por la escotilla y nos dejase con el mayor cliffhanger de la historia de la televisión en forma de dos señores (Locke y Jack) con una antorcha en la mano. Perdidos ha sido una serie muy importante para mi, no sólo por aquello que ya les conté sobre el libro, sino porque ha formado parte de mi vida diaria durante todos estos años (al igual que otras muchas series, como Mad Men o A dos metros bajo tierra). Esta madrugada la cadena ABC emitirá de forma simultanea en todo el mundo el último episodio de la serie y es inevitable no echar la vista atrás con cierta mirada nostalgica. Y es que para mi, Perdidos no es únicamente una magnífica serie de televisión, Perdidos es un fenómeno de masas, Perdidos es un icono generacional, Perdidos es un debate interminable en la red, Perdidos es una conversación llena de complicidad alrededor de un café en un descanso en el trabajo, Perdidos es una discusión entre los que lo odian y los que nos apasiona, Perdidos es un domingo por la tarde con una manta y la persona más importante a tu lado, Perdidos es teorizar con los amigos, borrachos en un bar… Es cierto que esta sexta temporada no nos ha satisfecho todo lo que hubiésemos querido, pero también es cierto que el conjunto ha merecido tanto la pena que mañana no nos va a decepcionar. Estoy totalmente convencido de que el final va a ser apasionante y que lo vamos a vivir con la misma intensidad que lo hicimos cuando al ver a aquel oso polar correr por la selva nos preguntamos: ¿cómo va  a acabar todo esto? Madrugen, trasnochen o véanlo tranquilos en el sofá, pero sobretodo, disfruten y sean conscientes de que mañana estarán contribuyendo a hacer historia de la televisión. Perdidos… nos vemos a través del espejo.

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